Novena a la Virgen Desatanudos

Oramos por todos los que participan en esta Novena, para que tengan la humildad y la disposición de recibir lo que Dios quiere compartirles, la sabiduría para reconocerlo y el valor para llevarlo a cabo. Oramos por todos nuestros hermanos y hermanas, aquí y en todo el mundo, especialmente por aquellos que están solos o que se sienten solos, para que encuentren amistad, apoyo, y propósito en sus vidas. Oramos para que todas las familias estén protegidas de los ataques contra su unidad, tanto desde fuera como desde dentro, y de todos los peligros que enfrentan, particularmente de las drogas, la pornografía, la promiscuidad sexual, todas las formas de abuso, las enseñanzas morales falsas o ambiguas, y de la separación y el miedo causados por leyes y políticas migratorias aplicadas de forma desigual o agresiva. Oramos por la paz en todo el mundo y por líderes sabios y compasivos en todos los niveles de la sociedad, en nuestra nación y en todas las naciones. Oramos por una nueva disposición en nuestra sociedad para que las personas se respeten mutuamente, se escuchen unas a otras, y trabajen juntas con calma y amabilidad para resolver los desafíos que enfrentamos, y para superar la violencia, el racismo y la discriminación. Oramos para que la bondad y la dignidad de cada persona nos motiven a proteger y amar a los más vulnerables entre nosotros, incluyendo a los no nacidos, los pobres, los ancianos, los discapacitados, los sin hogar, los desempleados, los marginados y los incomprendidos. Oramos por las intenciones personales que cada uno de nosotros trae a esta Novena, y por las intenciones que surgirán a medida que continuemos orando.

INSTRUCCIONES

  • Hacer la señal de la cruz.
  • Rezar el Acto de Contrición.
  • Rezar las 3 primeras decenas del Santo Rosario.
  • Realizar la meditación de la semana.
  • Rezar las 2 últimas decenas del Santo Rosario.
  • Rezar la oración a la Virgen Desatanudos
  • Terminar con la señal de la cruz.

ORACIÓN A LA VIRGEN DESATANUDOS

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu Hijo, intercediste por nuestras dificultades y, con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, tú, que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amén.

MEDITACIÓN DE LA PRIMERA SEMANA

Santa Madre amada mía, Santa María, que desatas los “nudos” que oprimen la vida de tus hijos, extiende tus manos misericordiosas hacia mí. Hoy te entrego este “nudo” [mencione su petición aquí] y cada consecuencia negativa que este provoca en mi vida. Te doy este “nudo” que me atormenta, me hace infeliz y me impide unirme a ti y a tu Hijo Jesús, Salvador.Recurro a ti, María, que desatas estos nudos, porque tengo confianza en Ti y sé que nunca desamparas a un pecador que te suplica tu ayuda. Creo que tú puedes desatar estos nudos porque eres mi Madre. Sé que lo harás porque me amas con amor eterno. Gracias, Madre amada mía. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA SEGUNDA SEMANA

Me reconozco pecador y necesito de Ti. No tuve en cuenta tus gracias a causa de mi egoísmo, de mi rencor, de mi falta de generosidad y de humildad. Hoy me dirijo a Ti, “María, Desatadora de Nudos”, para que Tú pidas por mí a tu Hijo Jesús la pureza de corazón, el desapego, la humildad y la confianza. Viviré este día con estas virtudes y te las ofrezco como prueba de mi amor hacia Ti. Pongo este “nudo” [mencione su petición aquí] en tus manos porque me impide ver la gloria de Dios. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA TERCERA SEMANA

Madre mediadora, Reina del cielo, en cuyas manos están las riquezas del Rey, dirige hacia mí tus ojos misericordiosos. Pongo en tus santas manos este “nudo” de mi vida [mencione su petición aquí] y todo el resentimiento que resulta de esta atadura. Dios Padre, te pido perdón por mis pecados. Ayúdame ahora a perdonar a cada persona que, deliberada o inconscientemente, ha provocado este “nudo”. Gracias a esta liberación, Tú podrás desatarlo, Madre amada mía, delante de Ti, y en el nombre de tu Hijo Jesús, mi Salvador, quien fue tan ofendido y supo perdonar, perdono ahora a estas personas [tráelas a tu corazón y perdónalas con amor], y también me perdono a mí mismo, para siempre. María, Desatadora de Nudos, te agradezco porque desatas en mi corazón el “nudo” del rencor y el “nudo” que hoy te presento. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA CUARTA SEMANA

Santa Madre amada mía, que acoges a todos aquellos que buscan tu ayuda, ten piedad de mí. Pongo en tus manos este “nudo” que me impide ser feliz, que me impide vivir en paz; mi alma está paralizada y no me permite caminar hacia mi Señor ni servirlo con mi vida. Desata este “nudo” en mi capacidad de amar: [mencione su petición aquí], oh Madre mía. Pide a Jesús la curación de mi fe paralizada, que tropieza en las piedras del camino. Camina conmigo, Madre amada mía, para que vea estas piedras como amigas; para que deje de murmurar contra ellas y aprenda a dar gracias, a sonreír en cada momento, porque tengo confianza en tu poder. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA QUINTA SEMANA

Madre, Nuestra Señora Desatanudos, generosa y llena de compasión, me dirijo a ti para poner, una vez más, este “nudo” en tus manos: [mencione su petición aquí]. Te pido la sabiduría de Dios, para que yo consiga, a la luz del Espíritu Santo, desatar este cúmulo de dificultades. Nadie te ha visto nunca enojada; al contrario, tus palabras están tan llenas de dulzura, que en ti se ve claramente al Espíritu Santo. Líbrame de las amarguras, de la cólera y del odio que este “nudo” me ha causado. Madre mía amada, dame tu dulzura y tu sabiduría. Enséñame a meditar en el silencio de mi corazón, y así como lo hiciste el día de Pentecostés, intercede ante Jesús para que reciba en mi vida al Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, que venga sobre mí. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA SEXTA SEMANA

Reina de misericordia, te doy este “nudo” de mi vida [mencione su petición aquí] y te pido que me des un corazón que sepa ser paciente hasta que tú desates este “nudo”. Enséñame a escuchar la palabra de tu Hijo, a confesarme, a comulgar; por eso quédate conmigo, María. Prepara mi corazón para festejar con los ángeles la gracia que tú me estás obteniendo. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA SÉPTIMA SEMANA

Madre Purísima, me dirijo hoy a ti, te suplico desatar este nudo de mi vida [mencione su petición aquí] y liberarme de la influencia del mal. Dios te ha concedido un gran poder sobre todos los demonios. Hoy renuncio a los demonios y a todos los lazos que tuve con ellos. Proclamo que Jesús es mi único Salvador y mi único Señor. ¡Oh, “María que desata los nudos”! Aplasta la cabeza del demonio. Destruye las trampas provocadas por estos “nudos” en mi vida. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA OCTAVA SEMANA

Virgen Madre de Dios, rica en misericordia, ten piedad de mí, tu hijo(a), y desata los nudos [mencione su petición aquí] de mi vida. Yo necesito que tú me visites, así como lo hiciste con Isabel. Llévame a Jesús, llévame al Espíritu Santo. Enséñame el coraje, el gozo, la humildad, y, como Isabel, lléname del Espíritu Santo. Quiero que tú seas mi Madre, mi Reina y mi Amiga. Te doy mi corazón y todo lo que me pertenece: mi casa, mi familia, mis bienes interiores y exteriores. Yo te pertenezco a ti para siempre. Pon en mí tu corazón para que yo haga todo lo que Jesús me dicte hacer. María, que desatas los nudos, ruega por mi.

MEDITACIÓN DE LA NOVENA SEMANA

Madre Santísima, nuestra abogada, tú que desatas los “nudos”, vengo hoy a darte gracias por haber desatado este “nudo” [mencione su petición aquí] de mi vida. Conoces el dolor que me ha causado. Gracias, Madre mía amada. Te doy gracias porque has desatado los “nudos” de mi vida. Envuélveme en tu manto de amor, protégeme, ilumíname con tu paz. María, que desatas los nudos, ruega por mi.